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La clave actual de la pandemia está en controlar al irresponsable portador asintomático

Editorial 2. Algunos de Uds. me piden opinión como médico. Yo les debo remitir a las recomendaciones del Ministerio de Sanidad. Pero me piden que me siga mojando, y miren que no lo he querido hacer en estos meses de aceptación de la realidad, eclosión y meseta, y sobre todo, saturación virológica. Pero igual que lo hice antes del #8M, lo vuelvo hacer ante lo que vi desde mi balcón el pasado domingo en una de las ciudades, Zaragoza, donde la ciudadanía ha respetado más el confinamiento, por lo tanto, ha sido más ejemplar.

Si el cribado masivo, tests para tod@s, a nivel poblacional no parece factible económicamente (sí a nivel sanitario y además, éste debería ser periódico, para evitar ser vectores de contagio y acabar con el pánico a asistir a un centro hospitalario).

En mi opinión, la solución pasa por la mascarilla obligatoria en los espacios públicos.

Argumentos a favor del uso masivo de mascarillas:

  1. COVID-19 es un virus respiratorio, durante mi formación como médico especialista, cuando tenía que visitar a un enfermo ingresado y aislado por un germen contagioso por vía respiratoria, había un cartelito en la puerta de la habitación que indicaba la obligación de ponerse “mascarilla y guantes” antes de entrar. Nadie discutía el nombre del microbio si la puerta de entrada era la vía respiratoria: te protegías y punto.
  2. la distancia social de 2 metros es muy difícil de mantener (como ya habrán comprobado en los pasillos de los supermercados) y más, cuanta más confianza haya en el entorno. Además, laboralmente no siempre es posible. Estar pendiente de que alguien no se te acerque durante largos periodos de tiempo es extenuante y obsesivo.
  3. el sujeto peligroso es el irresponsable y ese no se va a poner mascarilla ni va a guardar la supuesta distancia de seguridad hasta que la sociedad no lo aparte o lo obligue. Pero, para entonces ya habrá hecho su daño: elevar la curva de contagios.

Sobre las mascarillas de uso médico,

Para evitar contagiarse: FFP2 (filtran al 92%) y FFP3 (filtran al 98%)  (normativa Europea) y N95 (filtran al 95%) (cuando compras en China, USA). “N95 es la del coronavirus para la OMS”. Vida útil de 8 horas.

Las mascarillas quirúrgicas están diseñadas de dentro para fuera para evitar que el sujeto que la lleva contagie, no para evitar contagiarse (se desconoce el nivel de protección). Vida útil de 4 horas.

Como no es que sobren, o más bien faltan, hemos alargado su uso, pero que sepan que no fueron concebidas para ser reciclables.

Las de ropa: los virus tienen tamaño de micras, aunque estén hechas con la mejor voluntad poco tapan. Pero sí, menos, es nada.

La parte delantera de la mascarilla hay que considerarla como infectada, así que no hay que tocarla.

Así pues, no hay protección del 100% con ningún dispositivo, por lo que el distanciamiento se hace preceptivo. Pero desde luego, no llevar mascarilla es sinónimo de desprotección total y para tod@s. Para los que se quejan de que es incómoda, o la llevan pero sin cubrir la nariz, o se la ponen en la barbilla: calculen CUANTAS HORAS DURANTE TODA LA VIDA UN CIRUJANO LLEVA MASCARILLA QUIRURGICA POR LOS DEMÁS.

Sobre el resto de higiene:

Las manos: lavado concienzudo con agua y jabón; si no hay agua: utilizen los geles hidroalcohólicos que cuentan con concentraciones de alcohol puro o etanol superiores al 70%.

Los guantes están mal vistos “por algunos” porque el coronavirus puede perdurar en el plástico hasta 72 horas, pero en el acero inoxidable también persiste lo mismo, así que tengan cuidado con las manillas de las puertas y las llaves. Para más información, les dejo el link del estudio publicado en una prestigiosa revista médica (NJ DOI: 10.1056/NEJMc2004973

Los otros consejos ya los saben: dejar los zapatos, las llaves, el bolso y el abrigo en la entrada de casa, quitarse la ropa y lavarla al menos a 60 grados, ir a la ducha, desinfectar la compra con una disolución de agua y lejía apta para la limpieza de frutas y verduras (20 mL por 1 L de agua), etc.

Ya por último, esperemos que las altas temperaturas incomoden al ruinoso “bicho”, como es habitual en los virus respiratorios, y el COVID-19 se aleje.

Por cierto, ¿han pensado en apagar el aire acondicionado de la oficina este verano?

La clave actual de la pandemia está en controlar al irresponsable portador asintomático