FARMACOS PARA BAJAR DE PESO. “DOCTOR, DEME UNA AYUDITA”

Soy una firme defensora del estilo de vida healthy y del empoderamiento del paciente: transmitir conceptos en unas pocas visitas para llevar una vida sana sin ataduras que nos permita mantenernos en nuestro peso.

Cuando un paciente viene a la consulta y me dice “tomo cola de caballo, me he comprado estas pastillas en la farmacia quemagrasas, me dan unos complementos naturales y como sobres” es como puff “hambre para mañana”… la deshidratación leve, por decirlo finamente, no es el camino hacia la pérdida de peso, y las píldoras que derritan la grasa no existen a día de hoy, ni tampoco es bueno acelerar un metabolismo que funciona bien (para saber si funciona bien hay análisis). No se va a pasar la vida comiendo sobres suministrados por agentes del comercio, y en el momento que los deje se acabó el milagro con rebote incluido.

Bueno, pues cuando para algunos pacientes no hay manera con la dieta (inciso: un día a la semana que se pase, como su metabolismo sea ahorrador, va a echar a perder el esfuerzo de toda dicha semana),  existen “ayuditas” serias, con sus correspondientes estudios científicos de ámbito internacional; concretamente en España  hay 3 aprobadas con indicación primaria para el tratamiento de la obesidad y no financiadas por el sistema público, que NO sustituyen a una dieta hipocalórica, es siempre “además de”:

  • Orlistat. Xenical® (120 mg, bajo prescripción médica), Allí® (60 mg, de acceso libre). Yo le llamo el castigo. Es un inhibidor de la lipasa instestinal. Usted come grasa, y el 30% no la va absorber. Problemas: los resultados socialmente pueden ser embarazos, hay riesgo de incontinencia fecal y tampoco espere maravillas en cuanto a reducción de peso. No se absorbe un porcentaje de grasas, y sí se absorben los hidratos y las proteínas, que Kcal, también tienen. De ahí los discretos resultados. Es un fármaco relativamente seguro. Hay que tener precaución en los pacientes en los que sea contraproducente aumentar los niveles de oxalato y con el uso continuado podría documentarse un déficit de vitaminas liposolubles. Se ha descrito fallo hepático. Resultados: media de peso perdido en comparación con placebo: 2.5Kg (60mg), 3.4 Kg (120mg)
  • Mysimba®. Para los “yonquis de la comida”. Si usted piensa demasiado en ella, incluso sueña con ella, entonces quizás sea el fármaco de elección.  Está compuesto de naltrexona y bupropion. La naltrexona es un antagonista de los receptores de opioides y el bupropion, un inhibidor de la recaptación de dopamina y noradrenalina que está aprobado para el tratamiento de la depresión y la adicción a la nicotina. La dosis se titula de semana en semana hasta un máximo de 32mg de naltrexona y 360 mg de bupropion (4 comp/día). La FDA puntualiza sobre el posible riesgo de incremento de la ideación suicida. En la práctica clínica, parece que funciona, el problema con el que personalmente me he encontrado es tener que suspenderla por crisis de hipertensión arterial (en pacientes con cifras de tensión arterial previamente controladas). Efectos adversos comunes: digestivos y cefalea. Media de peso perdido en comparación con placebo: 2-4,1 Kg.
  • Saxenda®. Quita el apetito y aumenta la sensación de saciedad. Liraglutide es un análogo del receptor de GLP-1 empleado en diabéticos tipo 2 con obesidad a menor dosis (hasta 1.8 mg/día) . Hay muchos estudios, funciona en bastantes pacientes. El “pero”: el precio y que es inyectable. Se “pincha” todos los días. En general, es bien tolerado. Sus efectos secundarios más frecuentes son las nauseas, que suelen difuminarse al cabo de unas semanas, y de los serios: pancreatitis. No debe usarse en sujetos con antecedentes personales o familiares de carcinoma medular de tiroides o MEN2. Media de peso perdido en comparación con placebo: 5.8-5.9 Kg.

Lorcaserina y la combinación fentermina-topiramato están disponibles únicamente en EEUU.

Y estas ayuditas, ¿hasta cuándo? El control sobre la seguridad y eficacia del tratamiento debe realizarse de forma mensual durante los 3 primeros meses, y si tras este periodo la pérdida ponderal es considerada insuficiente (<5%) o si existe intolerancia, se suspende. Posteriormente, su abandono va a depender de ser autosuficiente con el estilo de vida, sino la reganancia de peso muy posiblemente se presente.

Y luego, hay psicofármacos “out of label” que ayudan a calmar la ansiedad por lo dulce, alivian las compulsiones de los picadores, y algunos que incluso dan hambre (cuidado!).

Volviendo al principio, si los kilos de más son por “mala vida”(descartadas enfermedades subyacentes), lo más razonable es que cambie de estilo de vida, si no es capaz por Ud mismo, pida una ayudita. La filosofía es olvidarse del “hasta cuándo la dieta?” porque en el momento que vuelva a las andadas volverá al peso indeseado.

(Hace días que le tengo ganas a esta entrada y hace días que debería haber escrito algo, pero para bien o para mal la vida laboral y personal hace últimamente estos menesteres más complicados)