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Nutrición

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Servicios de Nutrición

Ofrecemos una amplia atención médica en el campo de la nutrición en condiciones de salud y enfermedad.

  • Análisis de la composición corporal con la última tecnología con entrega de informe detallado. Permite un seguimiento objetivo de los cambios asociados a la dieta y al ejercicio sobre la masa muscular, la masa grasa, la masa ósea, el agua corporal total, etc.
  • Asesoramiento médico especializado en nutrición clínica y dietética: sobrepeso, obesidad, diabetes, cirugía bariátrica, bajo peso, colesterol, intolerancias y alergias alimentarias, enfermedad celiaca, vegetarianismo, trastornos de la conducta alimentaria, dietas específicas.
  • Desnutrición asociada a distintas patologías: digestiva, neurológica, oncológica, infecciosa, etc.
  • Nutrición deportiva.
  • Nutrición en enfermedades raras.

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Consulta médica

Respetar el normopeso en medio de la actual epidemia de obesidad, no sólo es una cuestión de estética, sino una apuesta por nuestra salud en general.

La obesidad está relacionada con una larga lista de enfermedades: diabetes mellitus tipo 2, dislipemia, hipertensión arterial, cardiopatía isquémica, enfermedad vascular cerebral y tromboembólica, neumopatía restrictiva, síndrome de hipoventilación-obesidad, apnea obstructiva del sueño, gota, artrosis, cancer, enfermedades gastrointestinales (enfermedad por reflujo gastroesofágico, colelitiasis, pancreatitis, hepatopatía), enfermedades genitourinarias, etc.

El IMC es una medida de adiposidad y clasifica a las personas según el peso y la talla.
Pero tiene sus limitaciones a nivel individual. Por ejemplo, un sujeto puede ser erróneamente etiquetado con sobrepeso u obesidad y tener mucho músculo o exceso de agua en lugar de grasa.

Tabla de IMC (Índice de Masa Corporal)

IMC 25-29,9 Kg/m2 IMC ≧ 30 Kg/m2 IMC ≧ 40 Kg/m2
Sobrepeso Obesidad Obesidad mórbida

Por lo tanto, conocer la composición corporal con precisión y fiabilidad es el punto de partida de un buen abordaje nutricional. Esto es posible gracias a modernos aparatos, como la bioimpedancia, que proporcionan datos de masa grasa, masa magra y masa ósea a nivel global y por segmentos corporales. Además, durante el seguimiento médico permite saber si la pérdida de peso es adecuada a expensas de grasa, manteniendo el músculo.

La motivación (“sí, esta vez la dieta es para siempre”) es fundamental porque la relación riesgo/beneficio está demostrado que compensa (“¿tortilla de pastillas?”) y las dietas milagro son autoengaños (“bajé 10 Kg y subí 20”).

La educación por parte del médico especialista en la materia para seguir una dieta sana y equilibrada, con objetivos de peso realistas e individualizados según enfermedades son parte del camino hacia el éxito. El ejercicio físico adaptado a las particularidades de cada individuo es complementario.

Dudas acerca de qué y cuánto comer, cuándo comer, sobre la hidratación, ayudas ergogénicas, etc. asaltan al deportista amateur.

El deportista profesional está expuesto a deficiencias de hierro, vitaminas y minerales. Tiene mayor necesidad de proteínas e hidratos de carbono, de agua y electrolitos y debe llevar un control estricto del peso y de la composición corporal. Todos estos elementos son importantes para minimizar el riesgo de lesiones y de fatiga y asegurar una óptima performance.

Hay deportistas amateur cuasi profesionales, por lo que el adecuado asesoramiento nutricional y el seguimiento con precisión de su composición corporal permitirán un rendimiento óptimo el día de la competición.

Tan difícil es perder peso como ganarlo para algunos pacientes.

Las causas de pérdida de peso involuntarias son múltiples y engloban algunas enfermedades del ámbito de la especialidad como el hipertiroidismo, la insuficiencia suprarrenal, la enfermedad celiaca o la insuficiencia pancreática exocrina (por pancreatitis, tras cirugía de pancreas, en la fibrosis quística,…).

Las intolerancias y las alergias alimentarias al restringir la dieta pueden condicionar una pérdida de peso significativa.

Las enfermedades neurológicas, oncológicas y digestivas ponen al paciente en riesgo nutricional y en muchas ocasiones precisan adaptación de dietas y/o suplementación con nutrición artificial.

El colesterol alto, a expensas del colesterol “malo” o “LDL”, obstruye silenciosamente las arterias - proceso denominado aterosclerosis- y puede dar la cara de múltiples maneras: infarto de miocardio, infarto cerebral o ictus, angina de pecho, claudicación intermitente, muerte súbita, etc. De ahí la importancia de bajarlo hasta límites de seguridad y mucho antes de que duela.

Las modificaciones en el estilo de vida son fundamentales, como siempre: dieta, ejercicio físico, abandono del tabaco, poco estrés, en resumen: “vida sana”. Otros factores implicados como la edad o la carga familiar no son modificables e inevitablemente pesan en la estimación del riesgo cardiovascular.

Respecto a la alimentación, saber qué grasas son las buenas y cuáles las perjudiciales nos ayudará a bajar el colesterol de manera natural. No obstante, a menudo los pacientes necesitan cierta ayuda farmacológica.

Por otro lado, los triglicéridos altos son un marcador de riesgo cardiovascular y por encima de 1000 mg/dL pueden causar pancreatitis.

La intolerancia a la lactosa se produce por deficiencia de lactasa, una enzima que en el intestino delgado descompone este azúcar de la leche en glucosa y galactosa. Si la actividad de la misma es escasa, se produce maldigestión. Así, los sujetos se quejan de hinchazón, cólicos, flatulencia, diarrea, nauseas, …

La intolerancia a la lactosa primaria es la más frecuente, no se cura, y existe una base genética importante. Es más frecuente entre asiáticos y africanos, donde el consumo de productos lácteos es poco común. Existen distintos grados de intolerancia.

Una enfermedad que lesione el intestino delgado como la enfermedad de Crohn o la cirugía del intestino puede ocasionar secundariamente intolerancia a la lactosa. En este caso, la intolerancia es reversible una vez resuelto el problema de base.

En el procesado de los alimentos actual, la lactosa es ubicua y un buen asesoramiento nutricional permitirá descubrir por qué a pesar de despojarnos de los derivados lácteos, a veces los síntomas persisten. Muchos medicamentos también contienen lactosa.

Se calcula que el 1% de la población es celiaca. Es una enfermedad multiorgánica, autoinmune y que se desencadena por la ingesta de proteínas del gluten (gliadinas) en individuos genéticamente predispuestos. En ella se producen anticuerpos que destruyen las vellosidades intestinales y lesionan el intestino comprometiendo la absorción de nutrientes.

Puede aparecer a cualquier edad. No todos los pacientes presentan los mismos síntomas. Tradicionalmente se consideraba una enfermedad con debut en la infancia y clínica gastrointestinal (diarrea, pérdida de peso, náuseas…). Sin embargo, hoy en día muchos pacientes son diagnosticados en la edad adulta a partir de una anemia de origen incierto o de osteoporosis. La educación nutricional del paciente recién diagnosticado es fundamental y es una enseñanza de aplicación constante.

El seguimiento médico permite saber si el paciente lleva correctamente una dieta exenta de gluten y si existen deficiencias nutricionales añadidas, además del control ponderal y el despistaje precoz de otras enfermedades asociadas.

El seguimiento de una dieta vegetariana puede asociarse con carencias de algunos micronutrientes, como hierro o vitamina B12 con el consiguiente riesgo de anemia.

La monitorización de estos parámetros analíticos y su suplementación si fuera oportuna permitirán seguir con este régimen dietético de manera saludable.

Los trastornos de la conducta alimentaria (anorexia nerviosa, bulimia nerviosa, trastorno por atracón y trastornos de la conducta alimentaria no especificados) implican un manejo multidisciplinar en el que participan psiquiatras, psicólogos, endocrinólogos, médicos de familia, enfermería entrenada,…

El papel del médico especialista en Endocrinología y Nutrición se centra en la valoración y seguimiento del estado nutricional, con prescripción de nutrición artificial si fuera necesario, tratamiento de posibles déficits de micronutrientes y vitaminas, manejo de la amenorrea (falta de regla) y asesoramiento dietético para llevar una dieta sana y equilibrada.

Dieta pobre en FODMAPS para el colon irritable.

Los pacientes sometidos a cirugía de la obesidad necesitan un control endocrinológico a día de hoy de por vida, pues no son infrecuentes los déficits de vitaminas, minerales y proteínas según la técnica empleada. Además, el papel de la dieta sigue siendo fundamental antes de la cirugía (para minimizar riesgos quirúgicos) y después de la misma (inicialmente, con un textura líquida y pequeños volúmenes, hasta texturas sólidas y volúmenes normales). El control ponderal mediante antropometría clásica y técnicas de bioimpedancia se hace preceptivo para evitar la reganancia de peso.

Fibrosis Quística

Errores innnatos del metabolismo